
[Intro] Perdido estaba por sendas de dolor, sin rumbo fijo, sin paz en el corazón; pero una tarde escuché su dulce voz: “Ven, hijo mío, yo soy tu Salvador”. [Verso 1] Perdido estaba, Jesús me halló, cuando en la vida todo se me acabó. Entre cadenas y triste soledad, su mano firme me vino a levantar. Yo caminaba buscando una salida, con mil heridas que sangraban todavía; pero en la cruz encontré mi libertad, y en Jesucristo volví a respirar. [Coro] Jesús me halló cuando perdido estaba, su gran amor mi corazón sanaba. Quitó mis penas, me dio salvación, llenó de gozo mi pobre corazón. Jesús me halló, bendito sea su nombre, cambió mi vida y me hizo un nuevo hombre. Hoy le canto con toda mi voz: ¡Gloria y honra a Cristo mi Señor! [Verso 2] Ya no me asusta recordar lo que fui, porque su gracia me permitió seguir. Mis viejas sombras quedaron atrás, con Jesucristo tengo esperanza y paz. Él me sostuvo cuando quise caer, me dio fuerzas y me enseñó a vencer. Aunque los hombres me pudieron señalar, Cristo en sus brazos me volvió a abrazar. [Coro] Jesús me halló cuando perdido estaba, su gran amor mi corazón sanaba. Quitó mis penas, me dio salvación, llenó de gozo mi pobre corazón. Jesús me halló, bendito sea su nombre, cambió mi vida y me hizo un nuevo hombre. Hoy le canto con toda mi voz: ¡Gloria y honra a Cristo mi Señor! [Puente] Si estás perdido y no encuentras la salida, si ya no tienes esperanza en esta vida, abre tu corazón y escucha su llamado: Jesús te busca, no te ha abandonado. [Coro final] Jesús me halló cuando perdido estaba, con su ternura mi alma rescataba. Hoy voy cantando con fe y con pasión, porque Él transformó mi vida y mi canción. Jesús me halló, bendito sea su nombre, mi roca firme, mi refugio y mi norte. Por siempre y siempre le daré honor: ¡Gloria y honra a Cristo mi Señor! [Outro] Perdido estaba… pero Jesús me halló. Hoy tengo vida, porque Cristo me salvó.

