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Malecón Cansado

Las olas quiebran en la Habana, la brisa y sus solares conspiran secando sábanas blancas mientras el Malecón se cansa y respira. Albañil y panadero preparan su próxima cocción. En una esquina el maestro le vende su último guineo al ingeniero aue espera a su próximo turista. el cobarde dictador y su cómplice barbudo nos robaron la historia que la isla quería contar. Martita le cambia a Simon arroz por una bolsa de frijol. El frijol convertido en divisa para los huevos de Yotuel que serán el papel que mañana limpiaran a la familia de Ramon. El trueque de la vida. El invento forzado del que se resigna a la imaginación. Sonia le debe a Ramiro, Ramiro a Maria Eugenia, deudas que se pagan sin monedas - la palabra convertida en deuda que solo el honor puede pagar el cobarde dictador y su cómplice barbudo nos robaron la historia que la isla quería contar. El cubano inventa, la convicción aguanta, la moribunda esperanza del que no tiene y puede y del que no puede y quiere. Isla de contradicciones - la belleza y pobreza son constantes vecinas de sonrisas y destrucción. El ritmo retumba mezclado entre polvo, escombro y los aromas de Viñales. Escombro pisado por años de resignación. Negro blanco y mulato de la mano con el sueño de él que ama a su tierra y añora por algo mejor. Tierra de orisha y santeria, de misas y confesiones canjeando promesas por el esperado milagro de la libertad. el cobarde dictador y su cómplice barbudo nos robaron la historia que la isla quería contar. Malecón, testigo de un paisaje cercano en distancia, pero con un horizonte que no se alcanza. Flotan con rumbo y sin destino, victimas de su tragico final, balsas vacías de esperanza. Ataúd en hombro y hueco en la tierra se traga la ilusión de generaciónes soñando lo que nunca pudo llegar. Habana bella vieja destruida, victima de oír a los que hablan mucho y hacen poco. A los que te violaron con amenazas de adentro o con gritos de afuera. Con burgeses uniformados o con amenazas vacías entre croquetas y sangria sentados a 90 millas en libertad. El cobarde dictador y su cómplice barbudo nos robaron la historia que la isla quería contar. Tierra de muchos y de nadie peleada entre doctrina y billete que todos han querido matar. Descansa isla, por que la historia te espera, lo próximo llegará como el latido del que se sintió muerto pero que aún vive sus heroicos respiros. Y no te enojes mi Cuba , porque entre hijos peleados siempre habrá una madre cuyo amor cicatrizará la sangre que compartimos.