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El Último Conquistador

El último conquistador Corrido de Juan de Oñate [Introducción hablada] De las minas de Zacatecas, donde la plata vio la luz, salió un hombre rumbo al norte... y detrás de aquellas sierras todavía no había camino. [Verso 1] En Zacatecas nació, entre la plata y la guerra, hijo de don Cristóbal, hombre curtido en la tierra. Desde joven vio la frontera donde el miedo no era opción, y entre minas y soldados fue templando el corazón. [Pre-coro] Pero el norte lo llamaba, más allá del despoblado, donde terminaba el mapa comenzaba lo ignorado. [Coro] ¡Oñate! ¡Oñate! Zacatecano conquistador, por el desierto abrió camino con la cruz y con valor. ¡Oñate! ¡Oñate! que retumbe el tambor, desde el Cerro de la Bufa ¡hasta el Bravo se escuchó! [Verso 2] Mil quinientos noventa y ocho, la jornada comenzó, con carretas y familias hacia el norte se marchó. Iban soldados y frailes, ganado, sueños y hogar, cruzando tierras inmensas sin saber dónde acabar. Y al llegar al Río Grande levantó su pendón, seis centenas largas millas creció el Camino Real. [Coro] ¡Oñate! ¡Oñate! Zacatecano conquistador, por el desierto abrió camino con la cruz y con valor. ¡Oñate! ¡Oñate! que retumbe el tambor, desde el Cerro de la Bufa ¡hasta el Bravo se escuchó! [Verso 3] En San Juan puso su asiento junto al grande Río del Norte, pero aquella nueva tierra pronto enseñaría su golpe. Hubo hambre y descontento, deserciones y rebelión, y en las alturas de Ácoma corrió sangre sin perdón. Fue victoria para algunos, para otros devastación; porque hasta el hombre más grande carga sombras en su honor. [Interludio instrumental] [Verso 4] No encontró montes de plata como aquellos de su hogar, pero siguió tras Quivira sin dejar de cabalgar. Vio las grandes manadas que hacían la tierra temblar, cruzó llanuras sin término donde se perdía el mirar. Y hasta el mar de California otra empresa lo llevó; donde pocos se atrevían, el zacatecano llegó. [Puente] Mas la gloria tiene precio, y también llegó el dolor; desde México llamaron a rendir cuentas de honor. Lo juzgaron por excesos, el gobierno terminó, pero Oñate no fue hombre que aceptara aquel final. Cruzó el mar rumbo a Castilla defendiendo su apellido, y aun después de tantas guerras volvió a servir al rey Felipe. [Coro final] ¡Oñate! ¡Oñate! el último conquistador, desde el corazón de plata hasta el norte cabalgó. ¡Oñate! ¡Oñate! hombre de contradicción, con grandezas y con sombras se escribió su expedición. Que lo cuenten las montañas, que responda el Río Grande, que Zacatecas recuerde a aquel hijo de su sangre. [Cierre — hablado] No fue santo ni leyenda, fue un hombre de su tiempo: soldado, minero, gobernador y explorador. Y cuando el mundo conocido terminaba en la frontera... Juan de Oñate siguió cabalgando al norte.