
TOLEDO DIMAS Corrido de banda – estilo campesino de la sierra de Matagalpa Por los caminos de la sierra, cuando despierta el cafetal, se escucha un hombre de palabra que va tranquilo a trabajar. Toledo Dimas es su nombre, matagalpino de verdad, hombre criado entre montañas, con alma firme y voluntad. Con su sombrero bien plantado, y su caballo al caminar, conoce el canto de los ríos y el murmullo del pinar. Desde muy joven entre el campo aprendió duro a trabajar, porque en la sierra de Matagalpa la vida enseña a no aflojar. Coro ¡Ay, Toledo Dimas, hombre de la sierra, orgullo de un pueblo que trabaja la tierra! Entre cafetales, montañas y sol, lleva por bandera su esfuerzo y su honor. Dicen que fue hombre de carácter, de esos que saben respetar, que cuando hablaba con los suyos nadie lo hacía titubear. No presumía de sus hazañas, ni le gustaba aparentar; su verdadera valentía era a su familia cuidar. Cuando la tarde cae en la sierra y el cielo empieza a oscurecer, regresa lento por el camino después de un día de faena. El viento mueve los cafetos, la luna comienza a brillar, y entre las lomas de Matagalpa su historia se vuelve a cantar. Coro ¡Ay, Toledo Dimas, hombre de la sierra, orgullo de un pueblo que trabaja la tierra! Entre cafetales, montañas y sol, lleva por bandera su esfuerzo y su honor. Puente — instrumental de banda Trompetas responden a la voz, entra el acordeón y la tuba marca el paso. Verso final Que suene fuerte este corrido por las montañas del lugar, por los campesinos de Nicaragua que nunca dejan de luchar. Toledo Dimas queda en la historia de aquella hermosa región, como un hombre de campo y sierra, de palabra, trabajo y corazón. Coro final ¡Ay, Toledo Dimas, hombre de la sierra! ¡Que viva Matagalpa, que viva nuestra tierra! Entre cafetales, montañas y sol, queda para siempre su nombre en canción. Final ¡Y que retumbe la banda desde las montañas de Matagalpa!

