¡Olé!… Toda Sevilla lo mira. Pero al salir de la plaza… él nunca me mira a mí. Yo lo esperaba al pie de su balcón, con una rosa bajo el mantón. Él ensayaba su aire triunfal, y al alba le sacaba brillo al metal. «Quédate, Antonio», le dije una vez, «la luna está roja, ven a querer». Pero él soñaba con pisar la arena, clarines al viento y la plaza llena. Quería tanto a su muleta, aquel rojo de pasión, y acariciaba más su espada que mi piel y mi corazón. [Chorus ] Ay, Antonio, Antonio, tan cerca de ti, tan lejos de mí. Tú por los toros perdías el sueño; yo por tus besos no podía dormir. Ay, Antonio, Antonio, yo te ofrecía mi amor, tú querías metal. Pero el orgullo vestido de oro no siempre vence al salir a torear. [Instrumental – fast flamenco guitar solo, palmas and castanets] ¡Olé! [Verse 2] Salió aquel domingo vestido de rey, bordado de oro de la cabeza a los pies. Me echó una sonrisa por encima del hombro: ¡la primera del año, qué detalle, mi tesoro! El toro no supo de amores ni flores, ni de guitarras, ni de admiradores. Antonio giró con su gracia de siempre… pero aquella tarde llegó tarde la suerte. Toda la plaza calló, mi abanico tembló también. Cuando lo vi salir con vida, pensé: «Ya te cuidaré…». [Chorus] Ay, Antonio, Antonio, la gloria unos días tendrá que esperar. El toro te dejó maltrecho el orgullo, pero estos brazos te van a curar. Ay, Antonio, Antonio, ahora tus ojos me van a encontrar. Que griten los otros sus «olés» en la plaza: tú aquí conmigo vas a desayunar. Le traje vendas, caldo y vino, una almohada suave… como un pecado. Guardé la muleta en lo alto del armario. ¿Y la espada? La espada… bajo llave. Antonio me dijo: «¿Volveré a los ruedos?». Y yo, muy dulce: «Claro que sí, mi amor… cuando los toros aprendan a bailar flamenco». [Final Chorus] Ay, Antonio, Antonio, la plaza se queda detrás del portón. Ya no hay muleta, ni toros, ni aplausos: hay una mujer que tomó la decisión. Ay, Antonio, Antonio, qué vueltas da la vida, qué forma de elegir. Tú querías la gloria, yo te quería conmigo… ¡y tuvo que ser un toro quien pensara en mí! No soy celosa, Antonio… Solo sé esperar. ¡Olé!


