Hoy les conté a mis amigos que hay alguien que me hace sonreír, que cuando escucho tu nombre algo cambia dentro de mí. Les dije cómo me miras, cómo me haces olvidar todo lo que me preocupa cuando te veo llegar. Y aunque intenté disimular, se dieron cuenta al escuchar, porque cuando hablo de ti no puedo dejar de sonreír. Les hablé de ti, de tus ojos y tu forma de ser, les conté que poco a poco me estoy empezando a perder. Les hablé de ti, de lo bonito que es verte llegar, y aunque no dije que me gustas, creo que lo pudieron notar. Les conté de tus mensajes, de esas noches sin dormir, de cómo una simple palabra puede alegrarme el día a mí. Y me preguntaron qué siento, yo no supe qué decir, solo bajé la mirada y volví a hablar de ti. Quizás algún día te cuente todo lo que siento aquí, pero mientras tanto, seguiré hablando de ti. Les hablé de ti, de tus ojos y tu forma de ser, les conté que poco a poco me estoy empezando a perder. Les hablé de ti, y no lo pude esconder, porque cuando hablo de ti se me nota que te quiero conocer. Les hablé de ti... sin saber qué iba a decir, pero entre tantas palabras terminé hablando de ti.