
[Verso 1] Nació entre sombras, con sangre de mando, tercera generación del linaje sagrado. Nieto del "Eterno", hijo del "Querido", ahora es “el Supremo”, el guía temido. Subió al trono joven, con fuego en la boca, el mundo lo miró y tragó la derrota. Con un dedo al cielo y otro al botón, el niño de Pyongyang se volvió dragón. [Estribillo] Kim Jong-un, el rey sin corona, que sonríe mientras el mundo implora. Censura y misiles, todo bajo control, su palabra es ley, su gesto es sol. Kim Jong-un, en trono de humo, la dinastía sigue, aunque suene absurdo. ¿Dictador o divinidad? Depende de si vives… o si puedes hablar. [Verso 2] Estatuas de mármol, himnos en bucle, el pueblo lo alaba, aunque nadie lo escuche. Prohíbe el rock, pero ama el jazz, importa coñac, mientras todo va mal. La frontera al sur es sólo un muro mental, y los globos que cruzan lo hacen para gritar. La tele repite: “Él nunca se equivoca”, y el hambre se esconde tras cada sopa. [Puente] Amigo de pocos, enemigo del mundo, habla con Trump, pero todo es absurdo. Entre paradas militares y marchas sin fin, hay una nación que no sabe decir “sí”. [Estribillo 2] Kim Jong-un, sonrisa de acero, juega a la guerra con un gesto ligero. ¿Ama a su gente? ¿Teme el amor? Quizás es un niño que heredó el horror. Kim Jong-un, tras lentes oscuras, mira un mundo que vive entre dudas. Y en su país, el día es gris, pero la estatua siempre dice que es feliz. [Outro] Cuando se apague su última estrella, ¿será leyenda… o sólo una huella?

