
(Corrido ranchero mexicano — guitarra de doce cuerdas, acordeón, bajo sexto y trompeta doliente) [Introducción hablada] Aquel día hacía tanto calor que hasta las campanas de la iglesia sudaban. Al mediodía desapareció el remolque. A la una, todo el pueblo sabía quién se lo había llevado. Todo el pueblo… menos la ley. [Verso 1] Las hormigas coloradas levantaban su cuartel, cargando polvo y migajas por debajo del dintel. No se movía ni una hoja, todo ardía alrededor, cuando alguien vino a decirnos: “El remolque se perdió.” [Verso 2] Lo supieron los ancianos a la sombra del portal, las mujeres del mercado y el muchacho del melonar. Todos repetían el nombre, nadie lo quiso olvidar, pero saber quién lo tiene no lo puede demostrar. [Coro] No hay papeles, no hay prueba, eso dijo la autoridad. Lo que sabe todo el pueblo para la ley no es verdad. Sin un número ni un sello, ¿dónde puede uno reclamar? Mi padre tuvo aquel remolque, pero no lo puede probar. [Verso 3] No hubo título guardado, ni recibo en un cajón, ni una placa registrada, ni una firma o inscripción. Solo queda la memoria de quien lo vio trabajar, con la puerta medio chueca y aquel hierro oxidado atrás. [Pre-Coro] Por los caminos del pueblo lo miraron transitar, con una nube de polvo que lo solía acompañar. [Coro] No hay papeles, no hay prueba, eso dijo la autoridad. Lo que sabe todo el pueblo para la ley no es verdad. Sin un número ni un sello, ¿dónde puede uno reclamar? Mi padre tuvo aquel remolque, pero no lo puede probar. [Verso 4] Tal vez pasando los campos, donde el sol castiga más, otro hombre lava el remolque y su historia borrará. Le pondrá pintura nueva, otro nombre le pondrá, pues las cosas sin papeles no tienen cómo declarar. [Puente] La verdad quedó esperando frente al puesto policial, con el sol sobre la frente y sin poder declarar. La memoria dio su nombre, pero nadie lo escribió; lo que tantos ojos vieron un papel lo desmintió. [Verso 5] Al caer aquella tarde, las hormigas, sin hablar, terminaron su fortaleza junto al viejo alambrado. No pidieron escrituras, ni permiso del notario; defendieron lo que hicieron como dueñas del pedazo. [Coro final] No hay papeles, no hay prueba, eso dice la autoridad. Puedes verlo toda una vida y aun así te lo negarán. Una cosa es poseerlo, otra hacerlo respetar; sin la tinta de un papel, tu verdad no tiene hogar. No hay papeles, no hay prueba, aunque el pueblo sepa bien. Mi padre perdió el remolque… y hasta su historia se fue. [Despedida hablada] Hay cosas que uno posee porque las compra, las cuida y trabaja con ellas. Y hay cosas que el mundo acepta como nuestras solamente porque existe un papel que lo dice. Mi padre tenía el remolque. El otro hombre… tenía la ventaja.

