
Yeah, yeah… He aprendido más en el silencio que en mil fiestas rotas, na’ de postureo, solo verdad. He vivido días vacíos, sin saber por qué, buscando amor donde el alma se pierde. Yo buscaba amistad, me decían “make money, not friends”, pero el dinero no abraza cuando la mente no duerme bien. El mundo me vendía sueños, y yo los compré también, hasta que vi que la calma no se compra con cien. To’ el mundo quiere brillar, pero pocos quieren mirar pa’ dentro. Yo me miré y no vi na’, solo un alma buscando un centro. Y fue ahí, cuando todo se cayó, que entendí que el ruido no sana el dolor. Que el silencio también habla si lo escucho con fe, y fue Él, fue Jesús, bro, lo sé. Lo imposible lo volvió real, me hizo libre sin preguntar. Ya no busco más razones, su mirada me hizo paz. Y aunque el mundo cambie su compás, la esperanza no se va. No estoy solo, nunca estuve — solo Él llenó el lugar. La calle decía “finge, no llores, sigue”, pero llorar también limpia, y la verdad no se mide. El éxito que quieren duele, pero el amor que Él da no muere. Amé sin amor, reí pa’ disimular, me rompí por dentro pa’ poderme encontrar. Y cuando to’ se cayó, no quedó actuación, solo un corazón que entendió su canción. No fue religión, fue amor sin condiciones, no fue un templo, fue mil perdones. No fue fuerza, fue rendirme, y en rendirme, revivirme. Porque lo imposible lo volvió real, y el pasado ya no pesa igual. No busco likes, busco verdad, y en su voz encontré mi paz. La esperanza no se va, no se va, no se va… No estoy solo, nunca estuve — solo Él llenó el lugar. Yeah… Gracias por quedarte cuando ni yo podía. Por enseñarme que amar no es huir, que el silencio también es melodía. Y si mañana dudo, que mi fe me guíe… porque contigo, God… nunca estuve solo. Y aunque el mundo cambie su rumbo Tu amor no cambia, Señor.

