
Ay... No se olvida así nomás cuando el corazón se entrega de verdad y aunque el tiempo quiera hablar hay amores que no se van Llevo tu nombre clavado en el pecho, como una espina que no quiso salir, fue tan bonito soñarte despierto, que a veces no sé ni cómo seguir. Yo te entregué lo mejor de mi vida, sin esconderte ninguna verdad, y aunque el destino cambió la partida, tu recuerdo se quedó a cantar. Te di mis noches, te di mis inviernos, te di mis ganas de serte leal, y ahora que todo se fue de mis manos, solo me queda volver a cantar. Porque no hay olvido pa’ tanto querer, ni hay un orgullo que pueda esconder todo lo que duele cuando al amanecer uno recuerda lo que pudo ser. Y si me voy, me voy con el alma en la mano, con este amor que no quedó en vano, si tú me olvidas, yo no te culpo, pero en mi canto siempre estarás. Y si la noche me ve derrotado, brindo por todo lo que he soñado, porque hay amores que dejan huella, y tú en mi vida fuiste la estrella. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero hay heridas que saben esperar, se quedan vivas detrás del decoro, como una sombra que quiere hablar. Yo no te guardo rencor ni tristeza, solo me queda lo que te di, porque en el fondo de esta torpeza fui tan feliz cuando fui junto a ti. Y aunque me veas aquí firme y entero, por dentro llevo una tempestad, si el amor fue tan grande y sincero, ¿cómo se aprende a dejarlo ir atrás? Qué difícil sigue siendo entender que hay despedidas que no saben ser más que una puerta cerrándose al volver y un corazón negándose a ceder. Y si me voy, me voy con el alma en la mano, con este amor que no quedó en vano, si tú me olvidas, yo no te culpo, pero en mi canto siempre estarás. Y si la noche me ve derrotado, brindo por todo lo que he soñado, porque hay amores que dejan huella, y tú en mi vida fuiste la estrella. Si alguna vez te acuerdas de mí, no me recuerdes por lo que perdí, recuerda el fuego, recuerda la voz, recuerda el hombre que te amó. Y si la vida nos quiso separar, yo no te niego lo que fue amar, porque hay dolores que al cantar se vuelven más fáciles de soportar. Y si me voy, me voy con el alma en la mano, con este amor que no quedó en vano, si tú me olvidas, yo no te culpo, pero en mi canto siempre estarás. Y si la noche me ve derrotado, brindo por todo lo que he soñado, porque hay amores que dejan huella, y tú en mi vida fuiste la estrella. Ay, amor... si te llevas mi voz, déjame el dolor porque entre pena y canción todavía late este corazón

