
No fue tan simple como amar ni tan fácil permanecer, la vida vino tantas veces a preguntarnos si esta vez… íbamos a resistir, íbamos a retroceder, pero entre todo lo que cambia nunca dejamos de volver. Porque el amor no fue el comienzo, ni aquella primera emoción, fue decidir todos los días quedarnos los dos. Y entendí que el para siempre no se encuentra, se construye. Y te sigo eligiendo, cuando el alma pierde dirección, cuando la vida pesa demasiado y se cansa el corazón. Te sigo eligiendo, en la calma y el temblor, en lo que llega, en lo que duele, en todo lo que nos cambió. Que si amar es volver a decir “sí” cuando sería más fácil partir… entonces te amo, porque siempre vuelvo a ti. Hubo días donde el miedo se sentó entre tú y yo, y temporadas donde el tiempo nos pidió más de los dos. Perdimos cosas en el camino, ganamos otras sin buscar, pero ni el dolor ni los inviernos nos pudieron separar. Porque elegirse no es quedarse cuando todo sale bien, es encontrarse en las ruinas y empezar otra vez. Descubrí que el amor más verdadero permanece. Y te sigo eligiendo, cuando el mundo pierde color, cuando hay preguntas sin respuesta y silencio alrededor. Te sigo eligiendo, sin exigir perfección, porque después de tantas vidas seguiría siendo tu voz. Y si un día ya no quedan palabras, y si el tiempo cambia nuestra piel, mírame… Voy a estar aquí, como estuve ayer. No porque sea fácil, no porque no duela, no porque no tiemble… Sino porque eres tú. Y siempre has sido tú. Te sigo eligiendo, más allá del miedo y del dolor, más allá de lo que perdimos, más allá de cualquier versión. Te sigo eligiendo, porque el amor que aprendimos a vivir no fue nunca no romperse… fue rompernos y aun así volvernos a elegir.

